La locura ha fascinado a artistas, filósofos, curiosos…fascinado y horrorizado. El aislamiento al que somete, el tormento con uno mismo, la elevada imaginación de quienes la padecen. La incomprensión. El miedo de todo sujeto a cruzar esa línea que delimita la realidad de la ficción.
Todas estás cuestiones están vinculadas estrechamente con lo que denominamos locura. Barajarse entre un punto y otro, a veces unas franjas fronterizas díficiles de delimitar; reconocer cuando la cabeza está enferma; el límite entre lo que es normal y lo que no lo es; entre el loco y el in/a moral.
La sociedad, sobre todo la más reciente, siente un interés, a veces morbido, por esta temática inabarcable. Lo desconocido e incomprensible. Lógico si tenemos en cuenta sentencias tan populares como “cada cabeza es un mundo”. La cabeza humana es, hasta para una misma, sorprendente e inabarcable. Por más filosofía, psicología o psiquiatría que se desarrolle dificilmente vamos a descifrarla en su totalidad.
Los misterios de la vida y los límites de la comprensión. Cuando aún ni siquiera los “cuerdos” creemos poder afirmar qué es verdad y que no, tememos de la salud mental de los que habitamos este planeta, que al fin y al cabo es la suma que formamos todos nosotros, uno a uno. No vaya a ser que la locura nos atrape sin darnos cuenta.
La Osa Mayor menos dos, película dirigida por David Reznak, trata precisamente sobre la locura y la construcción de la realidad. El documental se estrenará el viernes 9 de mayo en Madrid y Barcelona. Entonces podremos descubrir como ha abordado Reznak este prometedor mundo. Os dejo con una cita de lo que supone el filme para su realizador “la estancia en el psiquiátrico se convierte en una mirada a la sociedad desde bastidores”.
(* El Bosco- Piedra de la locura “La cosa va mal cuando el sabio va a curarse de su locura a casa de locos”)


[...] Un documental experimental sobre la locura: “La Osa Mayor menos dos” [...]