
Título Original: Sunset Boulevard.
El crepúsculo de los dioses.
Director: Billy Wilder
Reparto: William Holden (Joe Gillis), Gloria Swanson (Norma Desmond), Erich von Stroheim (Max von Mayerling), Nancy Olson (Betty Schaefer), Fred Clark (Sheldrake), Lloyd Gough (Morino), Jack Webb (Artie Green), Cecil B. DeMille, Buster Keaton
Guión: Charles Brackett, D. M. Marshman Jr., Billy Wilder
Productor: Charles Brackett
Música: Franz Waxman
Fotografía: John F. Seitz (Blanco y Negro)
Montaje: Doane Harrison, Arthur Schmidt
El crepúsculo de los Dioses es una película que ya es considerada por muchos como una gran obra. Tras un primer visionado, puede parecer un film más, con una trama entretenida que engancha al espectador. Pero Sunset Boulevard (nombre original) es más que eso. Realiza la difícil tarea de hablar de los acontecimientos desde dentro, Billy Wilder habla del propio medio que le sustenta y en el que se mueve. No es de extrañar por tanto que mantuviera el guión en secreto y que tuviera a la Warner absolutamente despistada sobre lo que se estaba rodando ahí dentro. Norma Desmond (Gloria Swanson) interpreta magistralmente la perdida del reconocimiento, de las luces, el destello que se apaga. Interpreta a la mujer que se ve absorbida por la industria de Hollywood, que pasa de ser una chica entrañable a un carácter caprichoso y ególatra.
Hoy en día Sunset Boulevard no ha perdido frescura, de hecho se ha dicho muchas veces que Billy Wilder se adelantaba a su tiempo y es que en efecto vislumbraba lo que muchos otros aún no eran capaz de apreciar. Estando incluso de actualidad, pues trata entre otros temas el problema de los guionistas en un mundo como el de Hollywood. Así podemos recoger la crítica que lanza Joe Gillis (William Holden) al afirmar “la gente se cree que los actores improvisan y que los guiones se escriben sólos”. Afirmación que exige el reconocimiento de todos aquellos pilares fundamentales para el séptimo arte y cuyo reconocimiento no es siempre el merecido.
Y esto ligado a otro de los temas destacados en la película, el cine mudo y el sonoro. El desplazamiento de los antiguos actores a un segundo plano. Norma Desmond, arraigada en su mundo nostálgico y desplazada del cine moderno afirma en el film “no necesitábamos diálogos. Teníamos rostros”.
Son muchas las aportaciones de Sunset Boulevard. Los temas que pone sobre la mesa, casi todos ellos ligados al mundo del cine. Es principalmente una película sobre la industria cinematográfica, incluyendo en sus escenas un rodaje en uno de los platos de la Warner, para lo que los guionistas no desaprovechan en espetar en uno de los diálogos, lo mucho que ha cambiado todo. Pero más allá de toda esta temática hay algo aún más importante que nos muestra en El crepúsculo de los Dioses. Esto es que tras el mundo del cine se cobijan egos y personas, unas más invalidas que otras para enfrentarse y manejarse en él. Es un momento cumbre de la película la afirmación tan reveladora que emite Norma Desmond al manifestar que “a las estrellas no se las abandona, por eso son estrellas”. En esta frase podemos entender los motivos que pueden guiar a mucha gente a quererse acercar a este mundo buscando aprobación y reconocimiento. Y los hilos ocultos que pueden motivar las decisiones de las personas.
Tras ver El Crepúsculo de los Dioses, entenderemos aún más porque David Trueba anunció al recoger su Oscar por Belle Epoque “I just believe in Billy Wilder“. Hallen pues regocijo en ella y desgranen este film que no es una película más.